Mi primer gran logro
Mi primer gran avance llegó cuando menos lo esperaba.
Mi primer gran avance llegó cuando menos lo esperaba.
Cada día, al finalizar la sesión de trabajo como freelancer, se reconocía a quienes habían obtenido los mejores resultados. Se mencionaban sus nombres y se celebraba su esfuerzo. Y yo, cada vez, permanecía en silencio, aplaudiendo junto con los demás. Pero, por dentro, no podía evitar preguntarme: «¿Y por qué yo no?»
Quiero decir, los demás no tenían dos cabezas. Tampoco eran necesariamente más inteligentes que yo. Entonces, ¿por qué yo pasaba desapercibida? ¿Por qué nadie celebraba a Chacha?
Esa pregunta fue la que me impulsó a seguir adelante.
Una tarde, después de terminar mi turno, decidí quedarme un rato más.
Sin prisas. Sin presión.
Solo estábamos los leads de BQ y yo.
De repente, un pasajero contestó la llamada.
En ese momento hice algo que muchas personas olvidan durante una conversación con un cliente.
Dejé de pensar en el resultado.
En lugar de eso, simplemente escuché.
Hablamos de la vida, de diferentes momentos y, de forma completamente natural, de su viaje.
La conversación fluyó y, sin forzar absolutamente nada, apareció la oportunidad.
La cliente comenzó a contarme cuáles eran sus necesidades de viaje.
Y fue ahí cuando lo sentí.
«Este es el momento.»
Pasé con total naturalidad de una conversación genuina a hablar de los detalles del viaje.
Y antes de darme cuenta…
El pago quedó realizado.
Y no fue por un solo tiquete. Fueron seis.
Seis pasajeros.

Parecía un sueño.
Esa noche no pude dormir.
Mi mente no dejaba de repetir una y otra vez aquella llamada, reviviendo el instante en el que todo finalmente encajó.
Al día siguiente, durante la sesión de warm-up, por fin escuché mi nombre.
Chacha había llegado al tablero de los mejores resultados.
Había sido reconocida.
Y la emoción que sentí en ese momento fue simplemente indescriptible.
Ese gran logro cambió todo.
Poco tiempo después recibí una llamada.
«Chacha, vamos a probar contigo los nuevos leads.»
¡Woopi!
Ese fue mi momento Elon Musk.
Bueno… quizá no exactamente con cohetes y Teslas.
Pero, dentro de mi pequeño mundo, fue como un verdadero lanzamiento.
Cuando miro hacia atrás, me doy cuenta de algo muy importante.
Mi gran avance no llegó porque estuviera persiguiendo el reconocimiento.
Llegó cuando bajé el ritmo, conecté con la cliente y estuve realmente presente durante la conversación.
Ese momento no se trató únicamente de vender tiquetes.
Se trató de generar confianza, demostrar empatía y construir una conversación auténtica.
Así que sí, vale la pena celebrar los pequeños comienzos.
Porque, a veces, justo cuando dejas de intentar demostrar lo que vales, es cuando realmente empiezas a brillar.
Y así, sin darme cuenta, la historia de Chacha dio un gran salto. 🚀
No te pierdas el próximo capítulo ☕: te contaré cómo fue mi primera experiencia trabajando con nuevos leads, el verdadero escenario donde se pone todo a prueba.